Estas Navidades, cuida los dientes de tus hijos

La Navidad es una de las épocas más especiales para los niños. Es tiempo de reuniones familiares, vacaciones en el cole, regalos… y de muchos dulces. Las casas se inundan de turrones, chocolates y mazapanes, las bebidas carbonatadas están siempre presentes en la mesa a la hora de celebrar una comida o una cena navideña y los pequeños de la casa tienen mucha más libertad para comer aquello que les apetezca.

 

En esta época del año, es especialmente necesario prestar atención a los dientes de los niños, ya que, si no se mantienen unos adecuados hábitos de higiene y no se controla el consumo de azúcar, lo más seguro es que tengamos que empezar el año nuevo haciendo una visita al dentista.

 

Por ello, hoy os traemos varios consejos para ayudar a cuidar de los dientes de los niños en estas fechas tan señaladas:

 

Asegúrate de que tu hijo se cepilla los dientes

 

El hecho de comer o cenar fuera de casa puede hacer que muchas veces dejemos pasar el cepillado después de la comida. Para evitarlo, lo mejor es comprar un cepillo y una pasta de dientes de viaje y llevarlos siempre encima. En el caso de que volvamos tarde a casa y el niño esté muy cansado, aunque nos cueste esfuerzo, tenemos que incidir en que se lave los dientes. No hay que olvidar que el cepillado de antes de dormir es el más importante del día, pues hay mucho más peligro de que se acumulen bacterias durante la noche.

 

Limita su consumo de dulces

 

En Navidad, es complicado controlar todo lo que comen los niños, ya que pasamos mucho tiempo fuera de casa. Hay que dejar a los niños que disfruten de estas fechas, prueben turrones, bombones, chocolates… pero siempre con moderación. Es importante que los padres sepamos poner límites y hagamos comprender a los niños cuándo ya han comido suficiente y que un consumo excesivo puede ser perjudicial para su salud.

 

Descúbrele otras alternativas a los refrescos

 

En Navidad solemos salir mucho más a tomar algo con la familia o con los amigos y es habitual que en las casas los refrescos y bebidas carbonatadas reemplacen al agua en la mesa. Lo mejor es que en estos casos los niños tomen zumos naturales o que acompañen la comida con agua, para evitar todos los azúcares que contienen estas bebidas. Al igual que ocurre con los dulces, ¡la clave está en la moderación!