Cuando hablamos de salud dental infantil, es muy fácil encontrar ideas que se han transmitido durante años y que no siempre son correctas. Algunas vienen de la experiencia de familiares, otras de creencias populares y muchas se mantienen simplemente porque “siempre se ha dicho así”.
El problema es que algunos de estos mitos sobre los dientes de los niños pueden llevar a decisiones equivocadas o a retrasar la visita al dentista.
En Pequeciro, clínica de odontopediatría en Madrid, es habitual que en consulta tengamos que resolver este tipo de dudas con las familias. Por eso, hemos recopilado algunos de los mitos más frecuentes y lo que realmente dice la odontopediatría actual.
Mitos sobre los dientes de leche
“Los dientes de leche no son importantes porque se caen”
Los dientes de leche no son temporales en el sentido de “prescindibles”. Cumplen funciones muy importantes: permiten masticar correctamente, ayudan al desarrollo del habla y, sobre todo, mantienen el espacio para los dientes definitivos.
“Si se cae un diente de leche, el definitivo sale automáticamente”
Tras la caída del diente de leche, el definitivo puede tardar semanas o incluso meses en erupcionar. Este proceso depende del desarrollo individual de cada niño.
Si el tiempo se alarga demasiado, conviene hacer una revisión para comprobar que todo evoluciona correctamente.
Mitos sobre las caries infantiles
“Las caries en dientes de leche no hace falta tratarlas”
Las caries pueden avanzar muy rápido en niños y afectar a capas profundas del diente, causando dolor, infecciones e incluso problemas en el diente definitivo que se está formando debajo.
Tratar los dientes de leche cuando hay caries no es opcional, es una parte clave de la salud oral infantil.
“La caries solo aparece si el niño toma mucho azúcar”
El azúcar influye, pero no es el único factor.
La caries aparece por una combinación de bacterias, frecuencia de consumo de azúcares, higiene oral y factores individuales como la saliva o la estructura dental.
Por eso, incluso niños con poca ingesta de azúcar pueden desarrollar caries si la higiene no es adecuada.
Mitos sobre el dentista infantil
“No hace falta llevar al niño al dentista hasta que tenga todos los dientes”
La primera visita debería realizarse con la aparición del primer diente o alrededor del primer año de vida.
Las revisiones tempranas permiten prevenir problemas, detectar alteraciones de forma precoz y acostumbrar al niño al entorno del dentista sin miedo.
“Si no hay dolor, no hay problema”
Muchas patologías dentales no duelen en fases iniciales.
Las caries, por ejemplo, pueden avanzar de forma silenciosa. Cuando aparece el dolor, el problema suele estar ya más avanzado.
Por eso, las revisiones periódicas son fundamentales incluso cuando no hay síntomas.
Mitos sobre higiene y flúor
“El flúor es peligroso para los niños”
El flúor es seguro cuando se utiliza en la cantidad adecuada.
Ayuda a fortalecer el esmalte dental y a prevenir la caries. El problema no es el flúor en sí, sino su uso incorrecto o en exceso.
Por eso, siempre debe adaptarse a la edad del niño y estar supervisado por un profesional.
“Cuanto más fuerte se cepillen los dientes, mejor”
No es necesario cepillar con fuerza.
Un cepillado demasiado agresivo puede dañar las encías o el esmalte. Lo importante es la técnica, la constancia y el uso de un cepillo adecuado a la edad del niño.
La importancia de desmontar estos mitos
Muchos de estos mitos sobre los dientes de los niños siguen presentes porque se han repetido durante años sin una base clínica actualizada.
Sin embargo, la odontopediatría ha avanzado mucho y hoy sabemos que la prevención, la educación y las revisiones tempranas son fundamentales para una buena salud oral a largo plazo.
Cuidar su sonrisa empieza por saber qué es verdad
No todo lo que se dice sobre la salud dental infantil es cierto. Algunos mitos pueden hacer que se subestimen problemas importantes o que se retrase la visita al dentista.
En Pequeciro acompañamos a las familias en todas las etapas del desarrollo dental infantil, ofreciendo una atención cercana, preventiva y adaptada a cada niño.
Artículo elaborado por el equipo médico de Pequeciro – Madrid.
