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¿Cómo reaccionar si su hijo se golpea los dientes contra el bordillo de la piscina?

Durante el verano, la piscina se convierte en el escenario perfecto para que los niños se diviertan, se refresquen y vivan mil aventuras… pero también para que sufran accidentes inesperados como golpes o resbalones.

 

Llegado este momento, ¿qué debemos hacer si nuestros hijos se golpean los dientes accidentalmente en la piscina? ¿Cómo debemos actuar? Desde Pequeciro os damos varias pautas para saber cómo reaccionar en estos casos.

 

Ante todo, prevención

 

Normalmente, los dientes que más se fracturan por accidente son los incisivos centrales (conocidos popularmente como palas, paletas…) y la mayor parte de estos accidentes son consecuencia de descuidos.

 

Para evitarlos, vigila que tus hijos no corran alrededor de la piscina para que no se resbalen, que no se tiren a la piscina demasiado cerca del bordillo y que utilicen gafas si van a bucear.  ¡Muchos casos de dientes rotos se producen por choques contra las paredes de las piscinas!

 

¿Qué hago si mi hijo recibe un golpe en los dientes?

 

No hay que olvidar que, por muy escandaloso que pueda parecer el golpe a causa del sangrado, lo primero es no alarmarse ni ponernos nerviosos para evitar transmitírselo al niño.

 

Es muy importante tranquilizarlo, hacerle ver que todo está bajo control, e incluso podemos ofrecerle un helado de hielo que, además de distraerle, le aliviará el dolor mientras acudís al dentista.

 

Visita lo antes posible a un especialista

 

Si tu hijo recibe un golpe en un diente de leche, es necesario ir lo antes posible a visitar al especialista para que le haga unas pruebas. En principio no será necesario reparar el diente, a no ser que cause problemas en el desarrollo del diente definitivo, pero sí que será recomendable pulirlo para que el niño no se haga daño en los labios o la lengua con el diente astillado.

 

En el caso de que el golpe se produzca en los dientes definitivos, tanto si se ha roto un trocito como si la pieza dental ha caído completamente, es necesario llevar al niño al odontólogo en un máximo de media hora, intentando conservar la pieza en suero fisiológico, en leche o con la propia saliva del niño para poder repararla cuando se llegue a la clínica.

 

Si hablamos de la pieza entera, lo más apropiado es coger el diente por la corona (nunca por la raíz), lavarlo en leche o suero y colocarlo en el espacio de la encía de donde se ha desprendido, dándole al niño una gasa o pañuelo para que presione.

 

En la Clínica CIRO contamos con expertos en Odontopediatría que están acostumbrados a gestionar este tipo de situaciones. Ante cualquier urgencia, estamos en la Calle Príncipe de Vergara 44, 1º A, en el barrio Salamanca de Madrid. ¡No cerramos verano!

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